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Rafael Peñafiel Burkhardt

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Entrenamiento en ciclismo: el punto de partida.

July 7, 2015

Aunque las consideraciones de las que hablo en estas líneas son aplicables a muchas otras prácticas deportivas, en este caso nos centraremos en el ciclismo. Partiendo de la base de que no hay dos personas exactamente iguales, es fácil comprender que no deberían aplicarse dos entrenamientos iguales a distintas personas, por lo que mucho menos aplicar un entrenamiento estándar a todos los practicantes de un deporte como el ciclismo.

 

Con este punto de partida claro, lo primero que deberíamos hacer es comenzar a individualizar el entrenamiento, partiendo de una programación personalizada, contando con las competiciones que va a realizar el ciclista y valorando el tiempo y los recursos de que disponemos, lo que será una de las claves para diseñar un entrenamiento u otro.

 

Después tener claro qué vamos a hacer durante la temporada y programar de forma general, necesitamos un medio para ajustar las cargas de entrenamiento. Hay quien es algo reticente a emplear las distintas tecnologías que existen para estos fines y prefieren guiarse únicamente por sus sensaciones. Estas “sensaciones”, aunque son importantes y se deben tener en cuenta, no deberían ser la única referencia que empleáramos, ya que pueden llevarnos a engaño o no permitirnos ajustar las cargas con la precisión que debiéramos, en especial en aquellas personas que no cuentan con un amplísimo bagaje deportivo a sus espaldas y no conocen su organismo con la precisión necesaria.

 

El método más recomendado para ajustar las cargas sería mediante el entrenamiento por potencia, ya que este dato es mucho más estable que, por ejemplo, la frecuencia cardíaca (FC), que se ve afectada por gran cantidad de variables, como la temperatura, la altitud, la fatiga, etc. Aunque el entrenamiento por potencia nos aporta una gran precisión y estabilidad en los datos en los que un profesional del entrenamiento debería fundamentarse para realizar una programación, al nivel que sea, es cierto que aun hoy el precio de estos dispositivos supone un importante factor limitante en cuanto a aproximación al gran público, quedando limitado al ámbito profesional y unos pocos, aunque cada vez más, amateurs que compiten a un nivel importante de rendimiento.

 

En cualquier caso, el dinero no debe ser excusa para no emplear ningún método de regulación del entrenamiento, ya que aunque sea algo menos preciso o variable, la frecuencia cardíaca es un método de ajuste de cargas totalmente extendido y válido, en especial a niveles menos profesionales, y podemos encontrar pulsómetros desde 20€, aunque es recomendable emplear un dispositivo de una cierta calidad, para asegurarnos de que la precisión de la medición es lo más alta posible y evitar problemas de pérdida de señal, etc.

 

Si ya tengo un sistema de medición de pulso, con el que puedo controlar las cargas de entrenamiento, solo necesitamos saber cuáles son esas cargas. Para ello existen diferentes ecuaciones que estiman la FC máxima teórica, valor que junto con la FC basal nos servirá para ir ajustando nuestras zonas de entrenamiento. Aunque lo realmente útil es realizar un test de esfuerzo que me ayude a determinar cuáles son realmente mis zonas de entrenamiento, ya que como empezamos diciendo, un sistema estandarizado no es válido para todo el mundo, aunque sí puede ser un punto de partida para iniciarse. Dentro de la gran variedad de test de esfuerzo que pueden realizarse, podemos encontrar test de campo (hechos en condiciones reales) y test de laboratorio (reproducción en laboratorio de las condiciones reales). Aunque lo ideal sería hacer test de campo, la complejidad a la hora de controlar las variables que pueden contaminar dicho test y lo difícil de su reproductibilidad, hacen que me decante por un test de laboratorio. Dentro de estos también hay distintos tipos, aunque personalmente me decanto por realizar un UPF de 20min (Umbral de Potencia Funcional), ya que es una prueba submáxima que nos enfrenta a una situación habitual en una competición, que es estar un cierto tiempo, a una intensidad submáxima mantenida.

 

Con este test obtendremos valores de FC que nos permitirán ajustar las cargas de entrenamiento y si lo realizo en un cicloergómetro adecuado, además obtendré los valores en potencia, lo que me dará una valiosa información sobre mi nivel y proyección.

 

 

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